Día Internacional de la Solidaridad

Cada 31 de agosto, desde el año 2000, se celebra el Día Internacional de la Solidaridad. Esta jornada nació gracias a la acción de Naciones Unidas que, el 15 de noviembre de aquel año, presentó una carta firmada por los representantes de Eslovenia, Malta, Bulgaria, Eslovaquia y Polonia solicitando la creación de este día.

La Declaración del Milenio

La Declaración del Milenio fue la base para decretar al 31 de agosto como Día Internacional de la Solidaridad. En ella se establecía la necesidad de sensibilizar al público sobre la relevancia de la solidaridad como un valor fundamental del siglo XXI, para fomentar las relaciones internacionales en un mundo cada vez más global. A través de la solidaridad humana se promueven las relaciones sanas entre países y pueblos, obteniendo la paz mundial como resultado final.

En plena globalización, ya muy avanzada, se han ido abriendo grietas cada vez más grandes entre pobres y ricos, desarrollados y en vías de desarrollo. Son los más avanzados en ese desarrollo los que tienen la responsabilidad de dar importancia a la solidaridad y ayudar a los países más pobres.

Los objetivos de desarrollo sostenible

El 25 de septiembre de 2015, 193 países aprobaron en la ONU la aplicación de 17 objetivos que se debían cumplir en 15 años, antes de 2030. La lista de los objetivos de desarrollo sostenible incluye la paz mundial, erradicar la pobreza y el hambre, la igualdad de género, acceso a agua potable o educación para todos.

Son muchos los retos que se presentan para luchar contra grandes problemas como el hambre, las enfermedades o la contaminación, pero todos se basan en la colaboración y la solidaridad. En cada país se libran batallas distintas, puesto que cada lugar tiene objetivos diferentes. Por ejemplo, Finlandia lucha contra el carbón, Nueva York desinvierte en empresas basadas en combustibles fósiles y en España estamos trabajando en una Ley de Cambio Climático.

Pero llegar a los ODS requiere de solidaridad entre los implicados. Como afirma la ONU, “un camino en solitario lleva inexorablemente al aislamiento”, tanto por parte de los más favorecidos como de los países necesitados. “Las estructuras supranacionales, fundadas precisamente en el principio de la solidaridad con el debido respeto a las particularidades locales y la diversidad cultural, ofrecen la posibilidad de un desarrollo pleno y estable”, continúa Naciones Unidas. El secreto es respetar los compromisos de todos los implicados, celebrando nuestra unidad en la diversidad.

Promover la solidaridad para lograr objetivos

La solidaridad es empatía, pensar en los demás y preocuparse por el bien común; huír del egoísmo. Es un valor que nos empuja a ayudar al otro y colaborar con el que lo necesita. Por ese motivo, desde gobernantes, políticos o empresarios hasta ciudadanos de a pie, pasando por todas las edades y situaciones económicas, debemos participar en la carrera para convertir el mundo en un lugar más solidario. Así, viviremos más unidos, en paz y peleando por cuidar nuestro hogar, La Tierra, en todos los sentidos.

 

Fuente:

http://ania.urcm.net/spip.php?article6137

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