Día Mundial de la Bicicleta

Este 3 de junio se celebra el Día Mundial de la Bicicleta.  Aunque habitualmente esta celebración se realizaba el 19 de abril, fecha que hace referencia a un famoso regreso a casa en bicicleta de Albert Hofmann en 1943.

Tras probar una nueva sustancia psicoactiva, en el camino a casa los efectos psicotrópicos del LSD hicieron efecto, llegando a pensar que se había envenado por la sustancia. Debido a lo curioso del origen de este Día Mundial, en 2018 la ONU cambió la fecha, instaurando el 3 de junio como el nuevo Día de la Bicicleta.

Esta celebración pretende visibilizar a la bicicleta como un instrumento de desarrollo más allá del transporte, en campos como la educación, la atención a la salud y el deporte. Además, se incide especialmente en que la bicicleta es un símbolo del transporte sostenible y su uso, supone un impacto positivo en el medioambiente.

En el Día Mundial de la Bicicleta insistimos en el uso de la bicicleta para el fomento del desarrollo sostenible, y también como un ejemplo más de la economía circular. Ésta, se basa en una estrategia que tiene como objetivo la producción de bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía.

Beneficios del uso de la bicicleta

Para el medio ambiente, la bicicleta supone un medio de transporte limpio, no produce gases tóxicos, por tanto ahorra CO2 a la atmósfera y también implica un ahorro de espacio.

Podemos cuantificar la cantidad de gases nocivos que se ahorrarían a la atmósfera a través del siguiente ejemplo: si nuestro trabajo está a cinco kilómetros, usando la bici ahorraríamos los 438 Kg de CO2 que emitiríamos si fuésemos y volviésemos en moto, o los 620 kg que se emitirían si el desplazamiento fuese en coche.

El beneficio que supone para la salud, además del ahorro de emisiones de CO2 y respirar un aire más limpio, también se produce a través de la mejora física y mental que supone utilizarla en el día a día. También supone un beneficio para la economía y un ahorro de tiempo y espacio.

Conscientes de todos estos beneficios, en las últimas décadas se han ido implantando en las ciudades sistemas de bicicleta pública.

Bicicleta pública

La bicicleta como medio de transporte público tiene su origen en la instalación de 350 bicicletas en La Rochelle en 1974, que supuso el primer sistema municipal de bicicletas compartidas con éxito en Francia. Aunque se considera que el primero de los sistemas actuales fue el Bycyklen, lanzado en Copenhague en 1995.

España es uno de los países con más experiencia en sistemas de bicicleta pública implantados, según la coordinadora en defensa de la bici, ConBici. Vitoria fue la primera ciudad de España que instaló un sistema público y gratuito de préstamo de bicicletas en 2004.

En esta materia, y según datos de mediados de 2018 del Observatorio de la Bicicleta Pública en España, la Comunidad Valenciana es la comunidad autónoma en la que más sistemas de bicicleta pública han funcionado, (13); seguida por Galicia (7), Castilla y León (6) y la Comunidad de Madrid (5).

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